Otras versiones de esta narración en inglés
Texto. En cierta ocasión al monje Malunkhyaputta le asaltaron algunas dudas muy complicadas sobre la eternidad o temporalidad del cosmos, la finitud o infinitud del universo, la inmanencia o diferenciación entre el cuerpo y el alma, la mortalidad o la inmortalidad del Despierto, y la afirmación o la negación de la existencia e inexistencia simultáneas del Despierto después de su muerte.
—El Perfecto no ha sentado su punto de vista sobre estos asuntos, no me los ha explicado de ninguna forma, y yo voy a pedirle sus definiciones al respecto —razonó Malunkhyaputta—. Si responde a mis preguntas, seguiré su camino. Pero si el Perfecto se rehúsa a hacerlo, abandonaré la práctica y retornaré a la vida laica.
Malunkhyaputta fue entonces a visitar a Siddhattha Gotama, le planteó sus inquietudes y le demandó sus respuestas, si las tenía, o la aceptación de su desconocimiento, si no era así.
—Malunkhyaputta, le dije yo a usted alguna vez «¿sígame que yo le voy a resolver todas estas dudas que me está presentando ahora?» —respondió Gotama con una pregunta.
—No, venerable señor —contestó el monje.
—¿Y acaso usted me dijo alguna vez «venerable Gotama, yo le voy a seguir y usted a cambio me va a aclarar mis dudas»? —insistió Siddhattha.
—No, venerable Señor —dijo el monje respondiendo de nuevo sin titubear.
—Malunkhyaputta, nunca le prometí que aclararía sus dudas para que usted se uniera a mí —comentó con énfasis Siddhattha—. Si alguien me dijera «yo le seguiré solamente cuando me defina la eternidad o la temporalidad del cosmos, la finitud o la infinitud del universo, la inmanencia o la diferenciación entre el cuerpo y el alma, la mortalidad o la inmortalidad del Despierto, y la afirmación o la negación de la existencia e inexistencia simultáneas del Despierto después de su muerte», esa persona morirá mientras espera mi respuesta, porque esas cosas jamás serán proclamadas por mí.
—Es como si un hombre es herido con una flecha envenenada y sus compañeros le traen un cirujano para que lo cure —continuó el Maestro con su acostumbrado estilo de utilizar símiles—. El hombre dice entonces «yo no permitiré que este cirujano me saque la flecha antes de saber el nombre, la tribu y la ciudad de origen de quien la disparó, así como su contextura física (alto, bajo, gordo o delgado) y si es blanco o moreno. Quiero también saber si el arco que utilizó fue extendido o en cruz; si la flecha era ganchuda, curvada o aguda. Y, además, no permitiré que se me retire la flecha sino cuando yo sepa la clase de cuerda que tenía el arco». Como tales demandas son imposibles de satisfacer, el hombre morirá inevitablemente.
—Supongamos ahora que alguien dice: «No viviré una vida excelsa y virtuosa mientras yo no sepa con certeza si el cosmos es o no eterno; si el cosmos es finito o infinito; si el alma es lo mismo que el cuerpo, o el alma es una cosa y el cuerpo es otra; si tras la muerte el Despierto existe o deja de existir; si tras la muerte del Despierto existe y no existe a la vez; si tras la muerte el Despierto ni existe, ni desaparece». Como yo jamás fijaré una posición con respecto a tales cosas, esa persona morirá sin haber vivido una vida excelsa y virtuosa.
—Malunkhyaputta, las opiniones y suposiciones acerca de cualquiera de estos asuntos (la eternidad o temporalidad del cosmos, la finitud o infinitud del universo, la inmanencia o diferenciación entre el cuerpo y el alma, la mortalidad o inmortalidad del Despierto y la afirmación o la negación de la existencia e inexistencia simultáneas del Despierto después de su muerte) no contribuyen de manera alguna a una vida excelsa y virtuosa. Sin importar la opinión que usted tenga, siempre hay nacimiento, envejecimiento y muerte; siempre hay tristeza, lamentación, pena, angustia y desesperación; siempre hay sufrimiento que yo quiero declarar como terminados aquí y ahora.
—Así que, Malunkhyaputta, recuerde qué es lo que yo me he abstenido absolutamente de declarar y qué es lo que he declarado abiertamente. ¿Qué es lo que me he abstenido de declarar? No he expresado ninguna opinión sobre la eternidad o temporalidad del cosmos, la finitud o infinitud del universo, la inmanencia o diferenciación entre el cuerpo y el alma; la mortalidad o inmortalidad del Despierto; o sobre la afirmación o la negación de la existencia e inexistencia simultáneas del Despierto después de su muerte. ¿Y por qué no he dicho nada con respecto a estas cosas? Porque ellas no tienen nada que ver con una vida excelsa y virtuosa, y no están conectadas con la meta de la perfección y porque ellas no conducen a la intuición, a la emancipación mental, a la ecuanimidad, al despertar interior.
¿Y qué he declarado yo abiertamente? Yo he declarado y explicado abiertamente la verdad del sufrimiento, la verdad del origen del sufrimiento, la verdad de la cesación del sufrimiento, y la verdad del camino que conduce a la cesación del sufrimiento. ¿Y por qué he declarado estas cosas abiertamente? Porque tienen que ver con una vida excelsa y virtuosa y están conectadas con la meta de la perfección y porque conducen a la intuición, a la emancipación mental, a la ecuanimidad, al despertar interior.
Malunkhyaputta, tenga siempre presente las cosas que me he abstenido de declarar y aquellas que he declarado explícitamente.