-- BUDISMO PRAGMATICO, HUMOR Y CIENCIA ---------------------------------------------------------- PRAGMATIC BUDDHISM, HUMOR AND SCIENCE

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La rueda
La impersonalidad
La atención
Escalonamiento
Los indeterminados
Silencio noble
Los ciegos
Narración a Ananda
Localización: Colección de narraciones relacionadas 44.10
Título en pali: Ananda sutta
Referencia en el Canon Pali: Samyutta Níkāya 44.10
Particulares: La negativa del Buda para responder a las preguntas de Vacchagotta en esta narración es el origen de lo que en la práctica de las Enseñanzas y en los retiros de meditación se denomina el «silencio noble», expresión esta posterior a la vida del Buda. El diálogo del Buda con Ananda es simultáneamente la reafirmación de la característica de la impersonalidad como verdad intuitiva y la inclusión tácita de las especulaciones sobre la existencia o inexistencia del alma en la lista de opiniones inútiles.
Otras versiones de esta narración en inglés
 
Texto. En cierta ocasión el peregrino Vacchagotta preguntó a Siddhattha:
—Venerable Gotama, ¿existe una esencia permanente en el ser humano?
Siddhattha permaneció en silencio y Vacchagotta reaccionó entonces con la pregunta en el sentido opuesto:
—¿Entonces no existe una esencia permanente en el ser humano?
Una vez más el Maestro permaneció en silencio y acto seguido Vacchagotta se alejó. Un rato más tarde el discípulo Ananda cuestionó la actitud de Siddhattha:
—¿Por qué, señor, no respondió usted las preguntas de Vacchagotta?
—Si le digo a Vacchagotta que existe una esencia permanente en el ser humano —replicó Gotama—, sería otorgarle la razón a la opinión de los eternalistas sobre la existencia de un alma permanente e incambiable. Si le digo lo contrario, que no existe una esencia permanente en el ser humano, sería estar de acuerdo con la opinión de los terminalistas de que con la muerte la consciencia se aniquila.
—Ahora, Ananda —prosiguió el Perfecto—, si yo le hubiera respondido afirmativamente, ¿estaría tal afirmación en línea con el conocimiento inmediato, con la intuición, de que todos los fenómenos carecen de una esencia permanente?
—No, señor, no lo estaría —contestó el discípulo.
—Y, si hubiera dicho lo contrario —agregó Siddhattha redondeando su análisis—, que no existe una esencia permanente, dejaría aún más confundido al ya desconcertado Vacchagotta y él estaría entonces interrogándose: «el alma que yo tenía antes, entonces ¿ya no existe ahora?»